Un estudio en Canadá encontró que personas con intolerancia a la lactosa tienen más probabilidades de soñar pesadillas y dormir mal. El estudio, que encuestó a más de 1.000 estudiantes preuniversitarios, halló que el 40% de los participantes sentían que comer determinados alimentos o comer tarde por la noche afectaba su calidad de sueño, y el 25% sentía que lo que comían empeoraba su sueño. Los investigadores especulan que las molestias gastrointestinales pueden afectar el sueño y los sueños. El estudio también encontró que la intolerancia a la lactosa se relacionaba con síntomas gastrointestinales y peores pesadillas. El psicólogo y profesor emérito Russ Powell cree que las molestias gastrointestinales pueden mantener despierta a la persona o estropear sus sueños de manera más sutil. El estudio se publicó en Frontiers in Psychology y es el segundo estudio que el equipo ha realizado sobre el tema, después de uno en 2015 que encontró que el 20% de los participantes informaba haber soñado cosas bizarras y lo relacionaban con haber comido determinados alimentos.