La pérdida de densidad ósea es un factor de riesgo que amenaza la movilidad y la independencia en la edad adulta. Investigaciones citadas por The Washington Post muestran que saltar de forma regular y controlada estimula la formación de hueso nuevo en caderas y piernas. Un meta-análisis con más de 600 participantes mostró que tras seis meses de entrenamiento regular con saltos, la densidad mineral ósea de la cadera mejoró en un 1,5%. La profesora Pam Bruzina recomienda entre 40 y 100 saltos por sesión, dos o tres veces por semana, alternando diferentes variantes. Es importante fortalecer piernas, caderas y espalda con ejercicios de resistencia antes de empezar a saltar. El salto no es recomendable para todos, especialmente para personas con fragilidad, problemas de equilibrio o dolor articular. Actividades como básquet, vóley o tenis generan un estímulo óseo mayor que caminar, nadar o andar en bicicleta. La fisiológa Kerri Winters-Stone sugiere combinar deportes de bajo impacto con sesiones específicas de saltos para lograr un beneficio integral sobre el cuerpo.