La duración y el horario de la siesta son determinantes para que este hábito resulte beneficioso. Según la psicóloga Michelle Drerup, de Cleveland Clinic, las siestas mejoran la concentración, los tiempos de reacción y la memoria. Las siestas de 15 a 30 minutos permiten al cerebro desconectarse lo suficiente para sentirse renovado, sin caer en fases profundas de sueño que pueden dejar aturdimiento. El momento del día también importa, se sugiere descansar antes de las 14:00 o 15:00 horas. La siesta no sustituye el descanso principal, la mayoría de los adultos necesita entre siete y nueve horas de sueño nocturno. La siesta, breve y en el horario adecuado, es un recurso sencillo para mejorar el rendimiento mental y el equilibrio emocional. Combinada con ejercicio regular, alimentación equilibrada e hidratación suficiente, se convierte en un pilar de bienestar. Una pausa consciente de 20 minutos puede marcar la diferencia entre un día agotador y una jornada más productiva y placentera.