El masaje es una terapia que se ha utilizado desde la antigüedad, con registros en China hacia el 2.700 a.e.c. y en el antiguo Egipto hacia el 2500 a.e.c. Per Henrik Ling y Vicente Lino Ferrándiz contribuyeron a su desarrollo en el siglo XIX. El masaje puede reducir el tono muscular, aumentar el flujo sanguíneo y oxigenar las fibras musculares. También tiene un efecto sobre el sistema nervioso, aumentando la variabilidad cardiaca y reduciendo el cortisol y el dolor. Existen varios tipos de masaje, como el masaje sueco, profundo, deportivo, de puntos gatillo, reflexología, shiatsu, tailandés y drenaje linfático. Cada uno tiene sus beneficios y usos específicos, como aliviar el dolor de contracturas musculares, tratar lesiones y tensiones musculares crónicas, mejorar la flexibilidad y la circulación sanguínea, y reducir la ansiedad y el estrés. Los estudios indican que el masaje puede reducir la percepción del dolor entre un 25 y un 50%. El masaje también puede ser utilizado para prevenir lesiones y mejorar la calidad del sueño.