La mayoría de las personas sanas no necesitan suplementos vitamínicos si siguen una dieta equilibrada y variada. Según el NIH Office of Dietary Supplements, las personas sanas no requieren suplementos si su alimentación es completa. Las Guías Alimentarias para Americanos 2020-2025 insisten en que la mayor parte de los nutrientes deben obtenerse de los alimentos. Sin embargo, hay situaciones en las que los suplementos están justificados, como en el caso de la vitamina D durante el otoño e invierno, o para mujeres embarazadas o que están intentando concebir, que deben tomar ácido fólico. Los suplementos también pueden ser necesarios para personas con dietas restrictivas, como veganos, o para mayores de 65 años. Es importante tener en cuenta que tomar suplementos sin necesidad puede ser perjudicial, por lo que es recomendable consultar a un profesional antes de tomar cualquier suplemento. La vitamina D, el aceite de pescado y el ácido fólico son algunos de los suplementos que han mostrado beneficios específicos en ciertos contextos. Es importante elegir suplementos de calidad y no exceder las dosis recomendadas.