Los smartwatches pueden detectar señales de un resfriado antes de que se sientan los síntomas, gracias a la medición de biomarcadores como la temperatura de la piel, la frecuencia cardíaca y la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Un estudio de Stanford Medicine publicado en 2023 encontró que ciertas combinaciones de datos recogidos por wearables pueden anticipar infecciones respiratorias. Sin embargo, los smartwatches no son herramientas de diagnóstico médico y su función principal es monitorear tendencias. La FDA estadounidense ha aclarado que estos dispositivos no están aprobados como herramientas de diagnóstico médico. En 2024, un estudio de la Universidad de Dublín evaluó la fiabilidad de los datos médicos de smartwatches y la calificó como 'regular'. Los smartwatches pueden advertir cambios compatibles con un resfriado, pero no predecirlo en sentido estricto. Es importante monitorear patrones y no días sueltos, y utilizar la información como referencia, no como diagnóstico.