Despertarse de mal humor es un fenómeno común que puede estar vinculado a aspectos biológicos y psicológicos. La cronobiología ha demostrado que existen diferencias entre personas madrugadoras y nocturnas, y que el despertar temprano puede generar desajuste físico y emocional. La inercia del sueño, que dura entre 15 minutos y una hora, también juega un papel clave. La psicología ha encontrado vínculos entre el malhumor matutino y rasgos de personalidad como el neuroticismo, y factores como el estrés acumulado y la depresión. Establecer rutinas de sueño estables, exponerse a la luz natural y practicar técnicas de relajación pueden reducir el malhumor matutino. El malhumor persistente puede ser un síntoma de un malestar mayor. La cronobiología y la psicología ofrecen explicaciones sorprendentes sobre este fenómeno. La luz natural y la relajación pueden hacer una gran diferencia. El cuerpo y la mente deben estar en sintonía para iniciar el día con energía y optimismo.