Partir un ibuprofeno de 400 mg para obtener 600 mg no es recomendable debido a la ingeniería farmacéutica. Los comprimidos tienen excipientes que no garantizan una distribución homogénea del principio activo, lo que puede comprometer la eficacia y la seguridad. La película protectora de los comprimidos puede ser destruida al partirlos, aumentando el riesgo de irritación gástrica. La presencia de una ranura en el comprimido indica que el fabricante ha demostrado que el fármaco puede dividirse sin comprometer su uniformidad. Sin embargo, apenas un tercio de las pastillas fraccionadas cumplen con los criterios de dosis correcta. Tomar 600 mg en lugar de 400 mg no aumenta significativamente el alivio del dolor debido al efecto techo analgésico. La Agencia Española de Medicamentos exige receta médica para el ibuprofeno de 600 mg debido al equilibrio entre beneficio y riesgo. La automedicación con dosis más altas no es inocua y puede causar problemas gastrointestinales, renales, hepáticos o cardiovasculares.