Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences encontró que los microplásticos de PLA pueden ser metabolizados por el organismo, alterando el equilibrio intestinal y aumentando el riesgo de enfermedades como la diabetes y la hiperuricemia. Los investigadores descubrieron que las bacterias intestinales pueden degradar los microplásticos de PLA utilizando una enzima llamada esterasa, lo que permite que los microplásticos se integren al ciclo metabólico del intestino. Se estima que una persona adulta consume alrededor de 5 gramos de microplásticos por semana, lo que puede tener consecuencias negativas para la salud intestinal. Los investigadores recomiendan reducir el contacto directo con estos materiales y priorizar envases de vidrio o acero inoxidable.