El psicólogo Ángel Macías explica que las personas se saltan nuestros límites porque lo que estamos poniendo no son límites, sino reglas. La diferencia entre reglas y límites es que las reglas tratan de controlar el comportamiento ajeno, mientras que los límites tratan de controlar nuestra conducta para evitar que los demás nos hagan daño. Macías afirma que los límites no se pueden saltar porque tras ellos no hay nada. Un ejemplo es el caso de un ex que no respeta el límite de no contactar. La clave es controlar nuestra conducta y establecer consecuencias cuando alguien traspase nuestros límites. El centro de psicología Iceberg afirma que los límites se ponen a uno mismo, no a los demás, y que debemos respetar nuestros límites sin sentir culpa. Para establecer límites, debemos definir claramente lo que aceptamos o no en una relación y marcar consecuencias si se traspasan. Por ejemplo, si alguien nos insulta, nuestra relación ha terminado. Es importante recordar que no podemos controlar el comportamiento de los demás, pero sí podemos controlar el nuestro.