La esquizofrenia es una condición crónica que cambia destinos enteros y se enfrenta a prejuicios y desconocimiento. Se reconoce como uno de los desórdenes mentales más conocidos y más incomprendidos. Los primeros síntomas suelen surgir entre los 15 y los 25 años, interrumpiendo estudios, proyectos y sueños. Los médicos lo describen como un primer brote que desestabiliza súbitamente la capacidad de funcionar con normalidad. Las causas no están del todo claras, pero se combinan factores genéticos, químicos y ambientales. El cannabis se asocia con un mayor riesgo de esquizofrenia. La esquizofrenia puede ser tratada con antipsicóticos y terapias como la cognitivo-conductual. Un 5% a 13% de las personas con esquizofrenia mueren por suicidio. La historia de Henry Cockburn, quien padeció esquizofrenia, muestra que con el apoyo adecuado, muchos pacientes logran estudiar, trabajar, crear y mantener relaciones significativas. Expertos como el Dr. Daniel Weinberger y el Dr. Deepak D’Souza subrayan que los estereotipos solo profundizan el estigma. La esquizofrenia no es sinónimo de perderlo todo, y con el apoyo adecuado, muchos pacientes logran vivir una vida plena.