La quimioterapia tradicional es eficaz pero tiene efectos colaterales. Los nanofármacos fotodirigidos son una solución prometedora que combina quimioterapia con terapia fototérmica. Utilizan nanopartículas que se activan con luz infrarroja cercana, calentando solo la zona deseada y liberando el fármaco directamente sobre las células tumorales. Un ejemplo es el nanofármaco híbrido desarrollado por investigadores del Instituto de Tecnología Química de Valencia, que integra nanosistemas de oro y una cubierta de sílice porosa que contiene camptotecina. Los ensayos en cultivos de gliomas humanos han mostrado resultados alentadores. Existen más de 70 nanofármacos aprobados para uso clínico, pero los fotodirigidos aún no están entre ellos. Los beneficios de esta tecnología incluyen reducción de efectos secundarios, menor dosis requerida, liberación controlada y mayor seguridad. Sin embargo, enfrenta retos como la eficiencia de entrega y barreras regulatorias.