Un estudio en Barcelona encontró que el 28 % de los niños utilizan móviles durante las comidas, lo que puede influir en la salud, el vínculo emocional y los hábitos alimentarios. El uso de móviles aumenta en niños mayores de siete años, inquietos y en familias con poca interacción. La probabilidad de que aparezca el móvil sube un 60 % cuando el diálogo entre cuidador y niño desaparece. Los niños que comen frente a una pantalla mastican menos, ingieren más calorías y pierden la percepción de saciedad, lo que incrementa el riesgo de sobrepeso. El 69,6 % de los niños entre 10 y 15 años ya tiene un móvil. Se recomienda enseñar a los niños a usar la tecnología con equilibrio y establecer reglas como no usar pantallas durante las comidas.