La presencia de microplásticos en el cuerpo humano es un hecho. Un estudio liderado por el Center for Biomarker Research in Medicine (CBmed) de Austria ha analizado cómo distintos tipos de microplásticos modifican el equilibrio del microbioma intestinal. Se utilizaron cultivos ex vivo de microbiota obtenida de muestras fecales de cinco personas sanas, expuestas a cinco tipos comunes de microplásticos. El estudio detectó una reducción del pH y una modificación en la composición de las bacterias, afectando a familias bacterianas clave como Lachnospiraceae y Ruminococcaceae. Los cambios en el microbioma inducidos por los microplásticos se parecieron a los patrones observados en personas con depresión y cáncer colorrectal. Se estima que una persona promedio puede ingerir entre 78.000 y 211.000 partículas de microplásticos al año. El estudio austriaco sirve como advertencia sobre un problema que parece invisible, pero que podría estar afectando funciones básicas de nuestro organismo.