Una investigación liderada por Sarah Sajedi, publicada en el Journal of Hazardous Materials, revela que el agua embotellada contiene microplásticos invisibles que se acumulan en el organismo humano. En promedio, una persona ingiere entre 39.000 y 52.000 partículas de microplásticos al año, y quienes consumen agua embotellada a diario podrían sumar hasta 90.000 partículas adicionales anuales. Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros y pueden atravesar barreras biológicas, llegar al torrente sanguíneo y alojarse en órganos vitales. La investigación fue respaldada por el Consejo de Investigaciones en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá y la Universidad Concordia. La educación es la herramienta más eficaz para cambiar los hábitos de consumo y adoptar soluciones como el uso de botellas reutilizables y sistemas de filtrado en el hogar puede marcar una gran diferencia a nivel individual.