La harina es un ingrediente básico en la gastronomía, pero ha sido estigmatizado negativamente. La harina de trigo refinada es la más utilizada, pero tiene peores propiedades nutricionales que la harina integral. La harina de trigo refinada contiene entre 2-3 gr menos de proteína y 3 veces menos de fibra que la harina integral. El trigo ha sido modificado genéticamente y contiene pesticidas, bactericidas y fungicidas, lo que puede producir intolerancias. La harina de avena es una buena alternativa, con un alto aporte de proteínas y grasas saludables. La harina de maíz es otra opción, pero tiene una mayor concentración de grasas y menor de proteínas y vitaminas. El consumo excesivo de harinas refinadas puede provocar inflamación, resistencia a la insulina y enfermedades metabólicas. La harina de trigo sarraceno es una buena opción para aquellos que padecen celiaquía, con un mayor porcentaje de proteínas y fibra. La harina de garbanzo es rica en proteínas y fibra, con 21 gr de proteínas por cada 100 gr.