El verano es una época de exposición, donde mostramos nuestros cuerpos y nos importa la mirada de los demás. Sin embargo, es importante recordar que nuestros cuerpos son perfectos, sin importar su forma o apariencia. Walt Whitman lo expresó en sus versos: 'El cuerpo del hombre es perfecto, y es perfecto el cuerpo de la mujer'. Debemos mirarnos con amabilidad y recordar que nuestros cuerpos nos permiten disfrutar de la vida, ya sea en un baño, un paseo o una conversación con amigos. La exposición no debe ser una fuente de inseguridad, sino una oportunidad para apreciar nuestra encarnadura. En este sentido, es fundamental recordar que la perfección no se mide por la apariencia, sino por la capacidad de disfrutar de la vida en todas sus formas.