Las infecciones dermatológicas en viajeros son frecuentes y pueden ser graves si no se previenen o tratan adecuadamente. Representan alrededor del 20% de las consultas en unidades de atención al viajero, especialmente en zonas tropicales. Las más habituales incluyen picaduras de insectos, quemaduras solares, reacciones alérgicas y infecciones de transmisión sexual. La tungiasis, provocada por la pulga de arena Tunga penetrans, es una de las afecciones más impactantes, causando inflamación, picor y dolor. La prevención es clave, y se recomienda llevar calzado cerrado, usar ropa de manga larga, aplicar repelente de insectos y evitar baños en aguas dulces estancadas. Unos minutos de prevención pueden librarte de semanas de molestias. La piel es especialmente vulnerable en zonas como el Caribe, ciertas regiones asiáticas y el África central, donde los riesgos aumentan. La miasis forunculoide, la larva migrans y la esquistosomiasis son otras infecciones que pueden afectar a los viajeros.