El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que afecta a millones de personas en todo el mundo, generando desafíos emocionales, sociales y académicos. Se caracteriza por la dificultad para mantener la atención, controlar impulsos y regular la actividad motora. El TDAH se manifiesta en tres dominios principales: inatención, hiperactividad e impulsividad. Existén tres tipos: con predominio inatento, con predominio hiperactivo-impulsivo o de tipo combinado, siendo este último el más frecuente. Entre un 30% y un 70% de quienes lo padecen también experimentan desregulación emocional. El diagnóstico requiere la evaluación de especialistas en salud mental, y los tratamientos recomendados incluyen psicoterapia cognitivo-conductual, rehabilitación neuropsicológica, psicoeducación y medicación. En la infancia y adolescencia, es importante mantener rutinas previsibles y espacios sin distracciones, mientras que en adultos es útil dividir tareas complejas en pasos simples y utilizar recordatorios visuales o aplicaciones para organizarse.