Un estudio de la Universidad de Oxford revela que los niños que crecen con sus abuelos son más felices y seguros. La relación entre abuelos y nietos promueve la comprensión y la inteligencia emocional, y reduce el estrés. Los niños que tienen relaciones sanas y fuertes con sus abuelos tienen 30% menos de probabilidades de sufrir depresión. La conexión con los nietos también beneficia a los abuelos, reduciendo el estrés y creando ilusión y entusiasmo. Los padres que fomentan la relación de sus hijos con los abuelos contribuyen a la formación de individuos más comprensivos, empáticos y seguros. La relación entre abuelos y nietos es un camino de ida y vuelta que enriquece a ambos, y es fundamental para el desarrollo emocional y psicológico de los niños.