Dormir sobre una superficie inadecuada puede alterar el sueño, desalinear la columna y aumentar el riesgo de molestias musculares. Estudios recientes confirman que los colchones de firmeza media son los más eficaces para mejorar la calidad del sueño y reducir el dolor lumbar. La Sleep Foundation señala que una mala elección de colchón puede causar despertares frecuentes, sensación de cansancio y rigidez al comenzar el día. Un colchón excesivamente blando o duro puede ser perjudicial, alterando la curvatura de la columna. Una investigación liderada por Kovacs evaluó a más de 300 personas con dolor lumbar crónico y encontró que los que usaron colchones de firmeza media reportaron mejoras significativas. Se recomienda cambiar el colchón cada 6-8 años o cuando se presenten signos de alerta como dolores al despertar, alergias o molestias respiratorias nuevas. Existen soluciones temporales como usar un topper o rotar el colchón, pero el reemplazo sigue siendo la mejor opción para la salud.