La epidemiología es una ciencia con delay, lo que puede llevar semanas desde que un patógeno empieza a moverse por una región hasta que se recopilan y analizan los datos. Un equipo conjunto de la Universitat de València y la Universitat Politècnica de València ha desarrollado un biosensor capaz de detectar cambios en el aire de forma rápida, sencilla y barata. El biosensor funciona sin reactivos adicionales ni pruebas de laboratorio, solo con pequeños circuitos eléctricos. Los investigadores han probado el concepto con el virus M13 y los resultados son prometedores y extrapolables a cualquier otro patógeno de transmisión aérea. El precio y la inmediatez son los dos factores clave, lo que facilita su escalabilidad y su integración en sistemas de alerta temprana. Entre 1980 y 2010, el número anual de brotes de enfermedades infecciosas se triplicó en todo el mundo y las enfermedades causantes casi se doblaron. La buena noticia es que las mejoras globales en prevención, detección temprana, control y tratamiento son cada vez más efectivas.