La Universidad de Stanford realizó un estudio sobre la terapia asistida por inteligencia artificial (IA), analizando cinco chatbots distintos. Los resultados muestran que estos modelos de lenguaje no están preparados para reemplazar a un terapeuta humano, ya que ofrecieron respuestas estigmatizantes, inadecuadas o peligrosas en temas delicados como la esquizofrenia, la adicción o los pensamientos suicidas. Los investigadores encontraron que los chatbots reforzaban estigmas o hacían suposiciones erróneas, y que incluso modelos más avanzados mostraban el mismo grado de estigmatización. Sin embargo, se reconoce que la IA puede ser útil en escenarios específicos, como el acompañamiento emocional básico o el apoyo a personas en tratamiento con un profesional. La supervisión humana es clave para un uso más seguro de la terapia con IA.