Un estudio internacional publicado en Nature Human Behavior analiza 57 estudios con más de 411.000 participantes mayores de 50 años y encuentra que el uso diario de herramientas digitales estimula la cognición, refuerza habilidades sociales y funcionales, y podría retrasar el deterioro mental. Los usuarios de ordenadores, smartphones o internet mostraron mejores resultados en pruebas mentales y menos diagnósticos de demencia. La tecnología facilita tareas diarias como compras, gestiones bancarias y comunicación con familiares y amigos, preservando así habilidades funcionales y la interacción social. Expertos como Michael Scullin y Walter Boot destacan que adaptarse a un entorno digital cambiante es un reto mental valioso. La historia de Wanda Woods, de 67 años, ilustra cómo la tecnología puede ser beneficiosa para los adultos mayores. Sin embargo, también se advierte sobre el uso inadecuado o excesivo de la tecnología, que puede favorecer el aislamiento, la desinformación o el riesgo de fraudes.