La técnica de añadir sal al café es una práctica ancestral que se utiliza para realzar el sabor y neutralizar el amargor excesivo. Se recomienda utilizar menos de 1/8 de cucharadita de sal por taza de café. Esta técnica funciona especialmente bien con cafés de bajo costo o tostados de forma muy intensa. La sal bloquea parcialmente los receptores del gusto amargo en la lengua, lo que hace que el café se sienta más suave al paladar y potencia sus notas dulces y tostadas. Además, la sal puede ayudar a reducir la acidez del café y mejorar la hidratación. Sin embargo, se debe utilizar con moderación, especialmente en personas con hipertensión, enfermedades renales o restricciones de sodio. Para probar esta técnica en casa, se puede preparar el café como siempre y añadir una pizca de sal, revolviendo bien y probando. Es importante destacar que esta técnica no es recomendable para cafés premium, que ya tienen sabores complejos y delicados.