El uso masivo de plástico en envases y almacenamiento de alimentos representa un reto ambiental y sanitario. Los microplásticos y sustancias tóxicas, como disruptores endocrinos, pueden alterar el sistema hormonal y causar problemas de salud. La literatura científica apunta a efectos como infertilidad, pubertad precoz, problemas neurológicos y enfermedades metabólicas. La combinación de disruptores endocrinos puede provocar un efecto 'cóctel' crónico. Los plásticos convencionales contienen miles de compuestos químicos que pueden migrar al alimento, especialmente cuando se aplica calor. La solución es buscar alternativas como envases de vídrio o bioplásticos derivados de fuentes naturales, biodegradables y no liberadores de sustancias dañinas. La UE ha establecido directivas para reducir la generación de residuos y garantizar que los nuevos envases sean reutilizables o reciclables. El Reglamento (UE) 2025/40 establece obligaciones para empresas que producen, distribuyen o usan envases en la Unión Europea. Se espera que en el futuro haya una mayor presencia de envases biodegradables en supermercados y restaurantes.