Un grupo de científicos ha logrado modificar la penicilina para que se active únicamente al ser expuesta a luz verde, ofreciendo una herramienta precisa y controlada para tratar infecciones. La clave de este sistema está en una pequeña modificación química que une una molécula sensible a la luz verde a la penicilina. Las pruebas realizadas en laboratorio mostraron resultados contundentes, con una tasa de supervivencia del 60% en larvas de la polilla de la cera infectadas con Staphylococcus aureus que recibieron la penicilina modificada seguida de luz verde. El uso de antibióticos activables por luz abre una ventana hacia tratamientos más seguros y sostenibles, reduciendo efectos adversos y conservando la microbiota beneficiosa del paciente. El equipo de investigación ya está explorando el uso de distintas longitudes de onda para adaptar esta técnica para tejidos humanos más profundos.