Un estudio ha descubierto que la temperatura de la nariz puede ser un indicador de ansiedad y estrés. Los científicos han identificado un fenómeno llamado 'nasal dip', que se refiere a la caída de temperatura en la punta de la nariz cuando una persona está experimentando estrés. Esto se debe a que el cuerpo desvía sangre hacia los ojos y oídos, reduciendo el flujo en la nariz. Las cámaras térmicas pueden detectar este cambio de temperatura, lo que podría ser una herramienta útil para medir el estrés de manera objetiva. El estudio sugiere que este método podría ser especialmente útil para bebés y pacientes vulnerables que no pueden expresar sus emociones, así como para profesionales en entornos de alta presión. La temperatura de la nariz podría ser un marcador emocional que podría ayudar a individuos y terapeutas a reconocer la huella fisiológica del estrés y actuar de manera preventiva.