La inteligencia artificial (IA) está revolucionando el desarrollo de nuevos medicamentos, reduciendo el tiempo de investigación y ampliando las posibilidades de tratar enfermedades olvidadas. Herramientas como RFdiffusion y ProteinMPNN están diseñando nuevas proteínas capaces de neutralizar toxinas, como las del veneno de cobra. AlphaFold 3, desarrollada por Google DeepMind, puede predecir con un 50% más de precisión las estructuras de moléculas y sus interacciones. La IA también mejora la farmacovigilancia, permitiendo ajustar tratamientos en tiempo real y anticipar riesgos. Expertos como Demis Hassabis predicen que los primeros medicamentos diseñados completamente por IA entrarán en ensayos clínicos durante 2025, beneficiando especialmente a áreas como la oncología, las enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares. El desarrollo del tratamiento contra las mordeduras de serpiente es un ejemplo claro de cómo la IA puede crear soluciones efectivas y económicas para enfermedades que afectan principalmente a comunidades rurales en países con menos recursos. El alto coste de los ensayos clínicos presenciales es uno de los principales obstáculos, como el desarrollo de fexinidazol para la enfermedad del sueño, que costó 55 millones de euros.