Un estudio reciente ha encontrado una asociación entre la exposición prolongada a partículas finas en el aire y signos tempranos de daño en el corazón, incluso en personas sanas. El estudio se centró en las partículas PM2.5 y utilizó resonancia magnética cardiaca para analizar los efectos de esta exposición en 201 personas sanas y 493 pacientes con miocardiopatía dilatada. Los resultados mostraron un aumento de fibrosis miocárdica difusa en quienes estuvieron expuestos a mayores niveles de contaminación. La investigadora principal, la Dra. Kate Hanneman, señala que incluso aumentos modestos en los niveles de contaminación pueden dejar huellas en la estructura del corazón. El estudio refuerza la idea de que el aire contaminado debe considerarse un factor de riesgo cardiovascular independiente, igual que el tabaquismo o la presión arterial alta. Los efectos más pronunciados se observaron en mujeres, fumadores y personas con hipertensión. La resonancia magnética puede detectar cambios sutiles provocados por el entorno, lo que abre la puerta a que los radólogos desempeñen un papel clave en la evaluación del impacto ambiental sobre la salud.