Un estudio de PNAS Nexus analizó a 467 personas que usaron un móvil básico durante un mes, encontrando que un 91% sintió alivio mental. Otro estudio de la Universidad de Corea reveló que el uso frecuente del smartphone estimula los circuitos de recompensa en el cerebro, similar a la adicción a drogas. Un tercer estudio de Frontiers destacó la ansiedad generada por la necesidad de estar siempre disponibles en redes sociales. Sin embargo, la solución no es necesariamente renunciar a los smartphones, sino aprender a usarlos de manera equilibrada. Configurar modos sin distracciones, gestionar notificaciones y dejar el móvil fuera del salón o dormitorio pueden ser medidas efectivas. Los datos científicos indican que alejarse del smartphone mejora la salud mental, pero no es necesario abandonar la tecnología por completo.