Un estudio publicado en Frontiers in Network Physiology propone la hipótesis 'Mind After Midnight', que explica cómo las horas nocturnas cambian la forma en que pensamos, sentimos y tomamos decisiones. Los investigadores encontraron que entre medianoche y las seis de la mañana, la probabilidad de suicidio o autolesión puede multiplicarse por tres o más. El estudio sugiere que esto ocurre porque el cerebro nocturno cambia de prioridades, presta más atención a lo negativo, reduce el autocontrol y busca recompensas inmediatas. Los autores explican que, al estar despiertos durante el tiempo biológico destinado al descanso, el cerebro funciona con un 'circuito saturado'. Las conexiones neuronales están sobrecargadas y el pensamiento racional se debilita. La corteza prefrontal, encargada del autocontrol y la planificación, reduce su actividad. El estudio sugiere que dormir lo suficiente y evitar la exposición a estímulos intensos durante la noche puede reducir el riesgo de conductas impulsivas y de riesgo.