Investigadores finlandeses liderados por el Instituto de Recursos Naturales de Finlandia (LUKE) realizaron un estudio publicado en Science Advances, que demuestra que los niños que juegan en entornos naturales desarrollan un sistema inmunitario más robusto y equilibrado. El estudio se llevó a cabo en varias guarderías de Helsinki y Lahti, donde se sustituyó el suelo de cemento por una capa de tierra forestal de 30 cm, con musgo, líquenes, hojas y microorganismos naturales. Durante 28 días, los niños jugaron al aire libre cinco veces por semana, manipulando tierra, hojas e insectos. Los resultados mostraron que la diversidad microbiana en su piel y heces aumentó en apenas un mes. El gobierno finlandés amplió el experimento a 43 guarderías de todo el país, con una inversión de un millón de euros, y se instalaron zonas verdes, compostadores y jardines comestibles. El objetivo es convertir la 'renaturalización escolar' en una política pública permanente, lo que podría reducir la incidencia de enfermedades inflamatorias, autoinmunes y alérgicas en un 50%.