Según la OMS, la temperatura mínima para mantener buena salud en casa es de 18 grados centígrados para personas adultas y sanas. Sin embargo, para personas mayores, niños y personas con enfermedades crónicas, se recomienda una temperatura entre 22 y 24 grados por el día y entre 18 y 20 por la noche. El Instituto para la Diversificación del Ahorro y la Energía (IDAE) establece que la temperatura ideal para maximizar la eficiencia energética es entre 21 y 23 grados centígrados de día y entre 15 y 17 grados por la noche. Estas temperaturas pueden variar dependiendo de la habitación y del sistema de calefacción utilizado. Un aumento de un grado en la temperatura puede suponer un incremento del 5% al 10% en el consumo de energía.