Un equipo internacional liderado por Jan Potempa encontró restos de Porphyromonas gingivalis en cerebros de personas con Alzheimer en 2019. Esto refuerza la hipótesis de una relación directa entre salud bucal y deterioro cognitivo. En experimentos con ratones, la infección oral con esta bacteria llegó a colonizar el cerebro, provocando acumulación de proteínas beta amiloide. La compañía Cortexyme desarrolló un compuesto experimental (COR388) que redujo la presencia de bacterias y la producción de beta amiloide en modelos animales. Aunque los beneficios en humanos aún no están probados, los expertos consideran que abre una posible vía de tratamiento. La salud bucal podría jugar un papel importante en la prevención del Alzheimer. David Reynolds, director científico de Alzheimer’s Research, destaca que es fundamental explorar cualquier enfoque prometedor debido a la urgente necesidad de nuevos tratamientos.