La profesora de Educación Física Claudia Lescano y la nutricionista deportiva Eugenia Gancedo destacan que las diferencias hormonales y biológicas entre hombres y mujeres influyen en cómo deben entrenarse. La testosterona en hombres favorece el desarrollo muscular, mientras que las mujeres tienen más fibras musculares tipo I y mejor tolerancia al volumen de entrenamiento. El ciclo menstrual también influye en el rendimiento físico y la predisposición a lesiones. La alimentación es otro factor clave, con hombres necesitando más calorías y nutrientes debido a su mayor metabolismo basal. Las mujeres suelen caer en dietas restrictivas que afectan el rendimiento y el estado de ánimo. El doctor Ramiro Heredia resalta la importancia de una evaluación médica completa antes de comenzar cualquier rutina de ejercicio. La clave está en ajustar cargas, repeticiones, descansos y alimentación según la fisiología, la edad y los objetivos de cada persona. Personalizar el plan de entrenamiento permite progresar de forma más eficiente, segura y sostenible.