Investigadores de la Rugers New Jersey Medical School han descubierto que la grasa parda podría ser la clave para una vejez más saludable y mejorar el rendimiento físico. Un estudio con ratones modificados genéticamente mostró que la grasa parda aumentó su esperanza de vida en un 20% y mejoró su capacidad de ejercicio en un 30%. La grasa parda se encuentra principalmente en bebés y se va perdiendo con la edad, pero se puede aumentar mediante técnicas como la exposición al frío. El equipo de investigación está trabajando en desarrollar un fármaco que imite los efectos de la grasa parda, con la esperanza de tener un compuesto listo para ser probado en aproximadamente un año. La grasa parda promueve la creación de nuevos vasos sanguíneos en los músculos, lo que mejora el flujo de sangre y oxígeno durante el ejercicio. El objetivo es aumentar la esperanza de vida saludable, no solo la esperanza de vida en general.