Investigaciones recientes sugieren que el consumo excesivo de contenidos digitales, especialmente en redes sociales y vídeos cortos, provoca cambios similares a los observados en adicciones. Un equipo liderado por Robert Christian Wolf en la Universidad de Heidelberg observó que adultos jóvenes con alto uso de smartphones presentaban una disminución de la materia gris en regiones ligadas a la memoria, la empatía y la autorregulación. La OMS informó en 2021 que los trastornos de ansiedad y depresión crecieron un 25% a nivel mundial durante la pandemia de COVID-19, coincidiendo con el incremento del tiempo frente a pantallas. El término brain rot define la apatía generada por el consumo masivo de contenido superficial. Expertos destacan que el riesgo no reside en el dispositivo en sí, sino en la forma de utilizarlo. Un uso supervisado y equilibrado puede favorecer la socialización y el aprendizaje.