El aceite de coco se ha convertido en un ingrediente popular en la alimentación y cuidado de los animales domésticos, pero su uso en perros es controvertido. Aunque algunos expertos apuntan a propiedades beneficiosas, como su contenido en triglicéridos de cadena media (MCT), otros alertan de la falta de evidencia sólida y posibles efectos adversos. El aceite de coco no es una grasa equilibrada para perros, con un contenido limitado en ácidos grasos esenciales como los omega 3 y omega 6. Su digestibilidad es inferior a la de otras fuentes lipídicas y puede causar trastornos gastrointestinales. El uso tópico del aceite de coco puede ser útil para calmar irritaciones y hidratar zonas resecas, pero también puede obstruir los poros y atraer suciedad. La recomendación generalizada de añadir una cucharadita diaria al pienso no está justificada sin una indicación veterinaria específica. El uso del aceite de coco debe estar siempre supervisado por un veterinario y no se debe utilizar como sustituto de un tratamiento de prescripción veterinaria.