Un estudio de la Universidad de Aarhus y el Instituto Alemán de Nutrición Humana, publicado en la revista Nature Mental Health, encontró que una mayor sincronización entre las señales eléctricas del estómago y ciertas regiones cerebrales se asocia con peores indicadores de salud emocional, incluyendo ansiedad, depresión y niveles bajos de bienestar. El estudio analizó a 243 personas utilizando tecnologías de medición de señales internas como la electrogastrografía (EGG) y resonancias magnéticas funcionales (fMRI). Los resultados mostraron un patrón consistente: cuanto más acopladas estaban las señales del estómago con la red frontoparietal, peor era el estado de salud mental de la persona. Esto se debe a la hipersensibilidad interoceptiva, que puede amplificar las señales del cuerpo y aumentar el estrés. El estudio sugiere que el acoplamiento estómago-cerebro podría ser un biomarcador de malestar emocional y que terapias centradas en la interocepción podrían ser efectivas para aliviar los síntomas.