Un estudio que analiza los datos de casi 30.000 participantes de mediana edad ha encontrado una relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y cambios estructurales en el cerebro que provocan que comamos aún más. El estudio utilizó los datos del UK Biobank y encontró que la media de ingesta de ultraprocesados entre los estudiados fue del 46% de la energía consumida en todo un día. Los resultados mostraron que el consumo elevado de ultraprocesados se asoció con cambios en las regiones cerebrales que tienen una importante función en el control del apetito y el efecto recompensa, especialmente el núcleo accumbens, el hipotálamo, el putamen y la amígdala. El estudio también encontró que parte de estos cambios estaban mediados por la inflamación sistémica y los desbalances metabólicos. Los autores del estudio apuntan a la necesidad de reducir la ingesta de ultraprocesados y fortalecer unos estándares dentro de la industria para mejorar la salud de todos los ciudadanos.