El cerebro tiene un mecanismo de defensa que nos permite olvidar situaciones terribles, pero también puede hacer que olvidemos los momentos buenos. Franco Pisso, experto en comunicación no verbal, explica que el cerebro se acostumbra a las sensaciones positivas y las normaliza, lo que hace que dejemos de ser conscientes de ellas. El psicólogo Buenaventura del Charco afirma que la memoria no es un archivador objetivo, sino un mecanismo vivo que puede borrar o distorsionar lo que nos duele. En situaciones de ansiedad o trauma, el cerebro puede hacer que olvidemos lo bueno y solo recordemos lo malo. La salida es aprender a habitar lo que aparece y recordar que lo bueno sigue existiendo, aunque no lo sintamos en ese momento.