Una revisión internacional publicada en The Lancet por investigadores de la Universidad de Melbourne revela que la mayoría de los casos de “intolerancia” no están causados directamente por el gluten, sino por mecanismos más complejos que involucran al sistema nervioso y digestivo. El estudio plantea que la llamada sensibilidad al gluten no celíaca podría formar parte de los trastornos de interacción intestino-cerebro. Los expertos analizaron decenas de ensayos clínicos y revisiones sistemáticas, y encontraron que solo entre el 16% y el 30% de quienes aseguran tener sensibilidad al gluten desarrollan síntomas cuando se les administra esta proteína en condiciones controladas. El profesor Jason Tye-Din explicó que distinguir la sensibilidad al gluten de otras afecciones intestinales es esencial para ofrecer una atención individualizada y abordar las causas subyacentes. La doctora Jessica Biesiekierski sostuvo que los síntomas gastrointestinales deben abordarse con una visión integradora, que contemple la dieta, la salud mental y los hábitos de vida. El estudio propone que los mensajes de salud pública dejen de presentar al gluten como un enemigo universal y apuesten por una educación alimentaria basada en evidencia.