El uso intensivo de pantallas digitales puede ser problemático para personas mayores debido a cambios naturales en la visión, como la presbicia y el síndrome del ojo seco. La luz azul emitida por pantallas LED puede causar fatiga visual, visión borrosa y dolores de cabeza. Más del 90% de quienes usan pantallas durante más de tres horas diarias presentan síntomas del síndrome visual informático. Para proteger la salud visual, se recomienda seguir la regla 20-20-20, fomentar un parpadeo consciente y adaptar el entorno visual. La prevención también incluye revisiones oculares periódicas, una alimentación rica en antioxidantes y tiempo al aire libre. La distancia ideal entre los ojos y la pantalla debe ser de entre 50 y 70 centímetros, y la parte superior del monitor debe situarse a la altura de los ojos o ligeramente por debajo.