El síndrome de burnout es un problema creciente entre los bomberos, quienes enfrentan largas jornadas, emergencias constantes y exigencias emocionales extremas. Esto puede llevar a agotamiento emocional, despersonalización y pérdida de eficacia profesional. En España, el burnout no está reconocido como enfermedad profesional, lo que limita el acceso a apoyos especializados. En cambio, países como Canadá o Suecia tienen protocolos específicos de prevención. El burnout puede derivar en depresión, estrés postraumático, insomnio y mayor riesgo de lesiones físicas. La inteligencia emocional y encontrar sentido en la vocación pueden actuar como barreras protectoras. Es crucial que las instituciones mejoren el clima laboral y fortalezcan el liderazgo para prevenir el burnout. No hay datos numéricos específicos en el artículo, pero se menciona que el burnout es un problema alarmante entre los bomberos.