El consumo de ansiolíticos ha aumentado significativamente, especialmente entre los jóvenes. Según datos recientes, el 59% de los jóvenes entre 25 y 29 años ha tomado ansiolíticos en los últimos años. La psicóloga clínica Alejandra de Pedro habla de una 'generación ansiosa' que busca soluciones rápidas para su malestar. El doctor Luis Gimeno advierte que los ansiolíticos generan dependencia con facilidad y su uso prolongado puede traer más problemas que soluciones. La ansiedad se ha normalizado y mal entendido, y el sistema responde con recetas rápidas en lugar de abordar el problema de manera profunda. El Consejo General de la Psicología de España revela que las mujeres, los mayores, los desempleados y las personas con menor renta consumen significativamente más ansiolíticos. La dependencia de los fármacos es mayor en aquellos con mayor vulnerabilidad social. El modelo sanitario se centra en reducir síntomas, pero no ofrece espacio para comprender el origen del sufrimiento. La inversión en atención psicológica y prevención es necesaria para abordar la ansiedad de manera efectiva.