Los microplásticos están presentes en el aire que respiramos y pueden ser una amenaza silenciosa para la salud pulmonar. Una investigación francesa liderada por Nadiia Yakovenko ha medido con precisión la cantidad de microplásticos en el aire, descubriendo cifras alarmantes. Se ha encontrado que un adulto respira diariamente unas 68.000 partículas menores de 10 micrómetros, lo que puede causar daño tisular, inflamación y estrés oxidativo. Los microplásticos también pueden transportar metales pesados y contaminantes que alteran funciones hormonales y agravan problemas de salud. La concentración de microplásticos es mayor en espacios cerrados como el interior de un coche, donde puede ser hasta cuatro veces superior a la de un hogar. Los efectos potenciales incluyen neuroinflamación, deterioro cognitivo, riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares, y enfermedades crónicas como la EPOC.