El aumento exponencial de diagnósticos de Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha llevado a un cambio en la forma en que se comprende la neurodiversidad. De un caso cada 2.500 niños en los años 90, a uno cada 36 en la actualidad. La psiquiatra Alexia Rattazzi propone reemplazar la palabra 'trastorno' por 'condición', transformando el acrónimo TEA en CEA. La Mayo Clinic define al autismo como un 'síndrome conductual de origen multifactorial', resultado de la interacción entre factores genéticos, congénitos, ambientales y sociales. El aumento de diagnósticos también ha reavivado controversias sobre la relación entre el paracetamol y el autismo. La FDA aprobó recientemente el uso de leucovorina en niños con deficiencia de folato cerebral, un subgrupo dentro del espectro autista. El psiquiatra Christian Plebst sostiene que el aumento de diagnósticos refleja cambios en los hábitos de la infancia moderna, como menos movimiento libre y más pantallas. La noción de neurodiversidad está transformando el lenguaje de la ciencia y la educación, y los expertos coinciden en que los próximos años deben centrarse en educación inclusiva, diagnósticos personalizados y acompañamiento familiar.