Un estudio internacional publicado en PNAS revela que el pescado seco puede ser decisivo en la lucha contra deficiencias nutricionales en África y otros lugares. La investigación, liderada por la Universidad de Lancaster, analizó hábitos en miles de hogares de Costa de Marfil, Ghana, Nigeria, Malawi, Tanzania y Uganda. Los resultados muestran que el secado al sol o el ahumado incrementan la densidad de nutrientes como calcio, hierro, zinc, yodo y vitaminas B12 y D. En algunos países, hasta un tercio de las familias lo consume semanalmente, cubriendo más del 15% de sus necesidades diarias de micronutrientes. El pescado seco ofrece ventajas ambientales y económicas, requiere poca energía para preservarse y evita pérdidas alimentarias. Expertos como Shakuntala Thilsted destacan su potencial en programas escolares, dietas infantiles y planes de asistencia alimentaria. El pescado seco cumple con todos los requisitos de un superalimento, con bajo coste, fácil transporte y gran impacto nutricional.