La generación Z y los baby boomers buscan mejorar su salud y bienestar a través de suplementos, pero de maneras diferentes. Mientras que los mayores de 50 años confían en pastillas y protocolos antienvejecimiento, los más jóvenes optan por snacks funcionales y alimentos enriquecidos. Según un reportaje en Wall Street Journal, el 75% de la población española ha tomado algún suplemento. La dermatóloga Saranya Wyles destaca que los precursores orales de NAD+ pueden proteger a pacientes de alto riesgo frente al cáncer de piel. Sin embargo, expertos como Rocío Périz advierten que la nutricosmética puede ser peligrosa si no se utiliza con conciencia. La ciencia recomienda comer bien, moverse, dormir y manejar el estrés antes de considerar suplementos. La diferencia clave está en el motivo: en personas sanas con dieta variada, los multivitamínicos apenas tienen efecto probado, pero en casos de déficit documentado, un suplemento puede ser decisivo. La seguridad es otro aspecto clave, ya que la dosis lo es todo y no sobrepasar lo indicado en la etiqueta o lo que aconseje un profesional es fundamental.